La educación feminista es el futuro del movimiento
FEMINISMO

EDUCACIÓN FEMINISTA: FRASES ‘PROHIBIDAS’ Y FRASES ADECUADAS

Aunque suene a tópico, las niñas pequeñas son como esponjas y absorben todo lo que oyen a su alrededor y, más aún, cuando viene de sus seres queridos y referentes. Para ofrecer una educación feminista hay ‘frases cliché’ que debemos evitar y, en cambio, otras frases adecuadas para criar a una niña feminista y feliz.

 

La educación feminista es el futuro del movimiento
Cómo educamos a nuestras hijas es vital para el feminismo del futuro

 

¿POR QUÉ EDUCACIÓN FEMINISTA?

El feminismo es un movimiento social que quiere la igualdad de género y, por tanto, el reconocimiento de capacidades y derechos tradicionalmente ‘reservados’ a los hombres. Nuestra sociedad es tristemente patriarcal y, precisamente por ello, la sororidad y la lucha feminista son más fuertes y esperanzadoras que nunca. 

La educación feminista es vital dado que las niñas de hoy serán las mujeres del mañana y no debemos repetir los mismos ‘errores’ que cometieron nuestras madres a la hora de educarnos. Ahora que la cultura y la ideología han evolucionado, podemos ofrecer a nuestras hijas una formación y unos valores feministas que harán que la sociedad mejore y asuma la tan necesaria igualdad.

 

LAS FRASES ‘PROHIBIDAS’ 

Las frases no recomendables para una niña feminista que está creciendo y formando su personalidad, su autoestima y sus valores son aquellas que la etiquetan, la limitan y la encasillan en roles de género absurdos. Tenemos que hacer especial atención a no juzgarla por su físico, a no definir su ‘feminidad’ asociándola a clichés arcaicos, a no compararla con otras mujeres creando competencia y a no herir su sensibilidad porque no se ajuste a lo que la sociedad “espera de ella”.

 

LAS FRASES ADECUADAS

En una educación feminista, las frases que debemos emplear  son aquellas que potencien su intelectualidad, sus valores, su personalidad y su físico. Las que la dejen explorar, crear y sentirse libre de expresarse en su esencia sin determinados estereotipos en la ropa, en las posturas, en su forma de hablar o de sentir. Deben ser frases que la empoderen y le den confianza en sí misma para sentirse un ser completo sin depender de nadie más. 

 

Cada niña es imperfecta y poderosa, como cada mujer. Hazla fuerte y segura.
Edúcala en el feminismo y potencia sus valores.

 

¿QUÉ DECIR Y QUE NO DECIR EN UNA EDUCACIÓN FEMINISTA?

 

1  “Dale un beso a….” 

Una situación muy común cuando la pequeña va a algún sitio y encuentra a un familiar, amiguito, madre del amiguito, amigo de la madre, amiga del padre y un largo etcétera. Está claro, no obligues a tu hija a besar ni a abrazar si ella no quiere. Cuando el adulto decide que quiere besar a la niña, lo que tienes que hacer es preguntarle a ella si le apetece abrazar o besar a la persona en cuestión. Si dice no, es no. Y eso ya desde bien temprana edad. El control y la toma de poder sobre su cuerpo y su manera de mostrar afecto, debe ser siempre suya, no de los demás.

 

2 Siéntate como una señorita”

Las niñas no están pendientes de convenciones sociales ni de asuntos de “modales” que, en su mayoría son absurdos. Una niña (como un niño) se sienta sin pensar en su postura, en que ropa lleva ni en qué parte del cuerpo se le ve. No coartes su libertad pidiéndole que se siente como tú quieres y mucho menos sexualizando una postura espontánea. ¿Qué es sentarse como una señorita? No tiene sentido. Tu hija se sentará como más cómoda esté y si por algún motivo enseña su ropa interior, con recolocarle su vestido o falda, es suficiente, no hace falta usar el término “señorita”.

 

Educar en el feminismo es empoderar las elecciones sobre el propio cuerpo
En el cuerpo de la niña mande ella y elija quien la besa y quien no.

 

3 “Las niñas buenas no hacen eso”

Cuando tu hija haga algo que no es correcto, no uses su género en contra de ella ni la compares con otras personas. La harás sentir mala y eso no ayuda ni a su autoestima ni a su confianza. No existen las niñas buenas y malas, en la educación feminista, le tienes que enseñar que “está bien no ser perfecta” y explicarle, una y cien veces si es necesario, porque lo que ha hecho se puede mejorar o hacer de otro modo.

 

4 “Uy, ¡pero que niña más guapa!”

Otro clásico muy dañino para las crías. Mientras a los niños se les suele calificar como “valiente, listo, fuerte etc. a las niñas siempre se las halaga por su belleza física. Para que tu hija crezca sabiendo que es capaz de todo, destaca y resalta sus cualidades: ¡Qué inteligente!, ¡Qué creativa! ¡Qué rápida!, !Que ordenada!, ¡Que divertida! etc. 

tu niña no es solo guapa, es muchas cosas más.
No la halagues por su físico, hazlo por sus mil y una cualidades personales.

 

5 “Eso es cosa de hombres”

Partimos de la base que no hay ‘cosas de hombres’ y ‘cosas de mujeres’, así que si tu hija quiere jugar a futbol, ayudar a reparar algo roto en casa o si siente curiosidad por los coches, herramientas, motos, deportes etc. ¡no le digas que eso no es cosa suya porque claro que lo es! Los gustos no entienden de género ni de sexo, cortarle las alas y limitarla no es sano para ella.

 

6 “Esta camisa no te hace nada femenina”

El tema de la ropa es aplicable a niñas y a adolescentes. Primero: deja que ella elija su ropa. Si quiere ir de flamenca, que vaya. En un modelo de educación feminista, es muy importante que se pueda expresar a través de elementos externos como su ropa, su peinado o su calzado. La puedes aconsejar dando tu opinión, pero ella tiene que tener la última palabra y, por favor, evita caer en tópicos como ‘los vestidos son de chica y las camisas de chico’, eso ya es cosa del pasado.

 

La ropa no define a la mujer.
Empodera a tu hija sin caer en estereotipos como la ropa.

 

7 “¿Y esos tatuajes? Pareces un camionero”

Un tattoo es la máxima y más íntima expresión de un gusto personal. Debes hacerle entender que es algo para toda la vida pero, una vez haya elegido el diseño que desea (si es menor de 16 tendrás que autorizarla tú) no juzgues sus tatuajes como algo negativo ni le sueltes el rollo de que no va a encontrar trabajo ‘decente’ si marca su cuerpo. Su cuerpo es suyo y ella decide sobre él.

 

8  “Estás gordita, ¡hay que hacer deporte y comer menos!”

Esta es una de las pautas más importantes de la educación feminista. Puedes traumatizarla de por vida. POR FAVOR, stop gordofobia. Si tu hija sigue una dieta sana (eso depende, sobre todo, de ti) pero no es una niña flaca de constitución o tiene sobrepeso, ¡no la agobies ni la hagas sentir culpable! Tu hija tiene que tener una relación amistosa con la comida y no odiarla ni verla como un enemigo de ‘su propia belleza’. No reduzcas su autoestima a una talla o canon de belleza porque, literalmente, le puedes fastidiar la vida metiéndola en un TCA. Lo mismo pasa si tu hija come y no engorda, no la acuses de no comer suficiente ni de ser demasiado delgada, cada uno es como es y debemos querernos tal como somos.

 

Jamás la acomplejes con su peso o talla.
La gordofobia mata a muchas niñas y es tu responsabilidad educarla y protegerla.

 

9  “Déjate el pelo largo, pareces un chico”

El corte de pelo, el peinado y el color que quiera lucir son cosa suya. Desde los 12 años mi madre (y perdona que te cuente mi vida) me dejaba ponerme colores en el pelo y raparme cuando me apetecía. Otras madres la criticaban pero ella tenía claro que jamás iba a decidir por mí. Escucha a tu hija, ella decidirá si quiere el pelo corto, largo, rapado o teñido. Es su imagen, no la tuya. Y la imagen propia jamás puede ser negativa a pesar de lo que dicte la sociedad.

 

10 “Ayuda a recoger la mesa, tu hermano se puede sentar el el sofá”

Los roles del hogar son algo demasiado arraigado a las mujeres y esto tiene que cambiar. Si tienes hijos o pareja masculina en casa, tiene que colaborar exactamente igual que tú, porque los niños aprenden a base del ejemplo de los adultos. Si tu hija ayuda, tu hijo también. Si, en cambio, uno se va al sofá, la otra también tiene que irse. No fomenten roles patriarcales en tu propio hogar o tu niña los interiorizará desde la normalidad, la educación feminista empieza por la igualdad tanto en derechos como en responsabilidades.

 

Haz que la revolución empiece en tu hogar.
Los roles de género infectan la sociedad. Da ejemplo en tu hogar rompiéndolos.

 

11 “Si haces eso ningún niño te va a querer” 

Si tu niña tiene alguna actitud mejorable, explícale cómo hacerlo bien y porqué lo ha hecho mal. Pero nunca relaciones el amor que los demás van a tener con ella con su actitud y menos todavía le digas que debe cambiar su manera de ser para que un hombre -en este casi un niño-la quiera. Empodera su personalidad y ayúdala a aprender, pero sin presionarla con la imagen que los demás van a tener de ella.

 

12 “¿Es una niña? Como no lleva pendientes pensaba que era un niño”

Llevar o no pendientes (o, mejor dicho, hacerse o no los agujeros) es una decisión que le pertenece a ella (o a él). Tanto niños como niñas pueden llevar pendientes y es mejor esperar a que crezcan para que ellos decidan si desean o no tener los agujeros, una vez más, es su cuerpo. Si un niño quiere pendientes o una niña no los quiere, están en su derecho y eso no condiciona su género.

 

La clasificación por género está también en los pendientes
Algo tan ‘simple’ como llevar pendientes ya intenta encasillarles.

 

13 “¡Qué bruta eres! Tienes que comportarte”

Las expresiones “bruta, marimacho, chicarrona etc.” solo acomplejan y confunden a las niñas. Cada persona tiene su manera de expresarse, su lenguaje verbal, corporal y sus gustos. Si tu hija no es una “princesita” y es una niña NORMAL, no la acomplejes por ello ni la compares con niños porque le haces daño injustamente. Ella es como es y sigue siendo una niña.

 

14 “Las niñas van de rosa, los niños van de azul”

El tema de los colores es muy típico y, de hecho, muchos padres lo tienen tan metido en la cabeza que antes de que la criatura nazca ya lo tienen todo preparado de azul si es un niño y de rosa si va a ser niña. Lo ideal en la educación feminista es que vistamos a nuestros hijos de todos los colores sin distinción y sin aplicar nuestro gusto personal sobre ellos. Todo crea influencia, dale mil colores a elegir y ella ya elegirá los que prefiera conforme vaya formando sus gustos personales.

 

Deja a tu hija feminista ser libre y comportarse naturalmente.
No coartes su personalidad sometiéndola a comparaciones de género.

 

15 “Las niñas juegan con muñecas, los niños con coches”

Los juguetes definen también los roles de género y, por eso, es muy “peligroso” limitar a tu hija a las Barbies, los maquillajes falsos y las cocinitas. Enséñala a ser astronauta, arqueóloga, pintora o conductora de Formula 1 a través del mundo de fantasía de los juegos. Pide a tus familiares y amigos que, cuando llegue el cumpleaños de la pequeña, le compren juegos y juguetes que estimulen su inteligencia y su creatividad, no sólo muñecas para peinar y ejercer de madre, que para eso ya habrá tiempo. La educación feminista también debe implicar al resto de la familia.

 

16 “¡No llores que te pones muy fea!”

Cuando la niña llore no reprimas sus sentimientos. Siéntate a su lado y comprende su dolor como forma de expresión. Para ti quizás es una chorrada, pero para ella ese hecho o sentimiento es un problema importante. Escúchala en vez de secarle las lágrimas y cortarle el llanto y no le digas que llorar la pone fea porque estarás fomentando que se encierre en sí misma y no sepa exteriorizar sus sentimientos. Lo mismo pasa con los chicos cuando se les dice “los niños no lloran, eso es de niñas”.

 

Educando en el feminismo deja que llore y se desahogue
Llorar y expresar emociones negativas es positivo para tu hija.

 

17 “¡Qué fuerte eres para ser una chica!”

Es una frase machista y muy extendida y normalizada. Se presupone que la fuerza física es cosa de hombres/chicos y que las niñas son inferiores en esta materia. “Corres como una niña, peleas como una niña”. Enséñale a tu hija que las chicas son fuertes, muéstrale gimnastas, boxeadoras, referentes del deporte y ella verá que pelear como una chica, ¡es genial!

 

18 “Estás llena de morados y heridas, ¡pareces un niño!”

Las niñas juegan igual que los niños, lo dan todo y no se preocupan si tiene un rasguño, un moretón o una herida. Es normal que, en pleno juego, se hagan marcas y eso no define su género. Diciéndole esa frase, estás asentando en ella un valor equivocado: la mujer siempre tiene que estar perfecta, el hombre puede permitirse no estarlo. Eso la llevará a ser insegura y a no jugar como es propio de su edad por el miedo a las marcas, ahí es cuando empezará a dar demasiada importancia al aspecto de su cuerpo.

 

La educación feminista potencia el 'hacer las cosas como una chica'
Enséñale que hacer las cosas ‘como una chica’ es genial y no nada negativo.

 

19  “¿Qué pensarán de ti?”

La autoestima y la seguridad en nosotras mismas radica en entender (cuanto antes, mejor) que las opiniones externas no nos definen ni nos limitan. Enseñar a tu hija que su felicidad depende solo de sí misma es algo complejo pero maravilloso por lo tanto, no la coartes diciendo “qué pensarán de ti” sino al revés, enséñale que lo que piense otra gente de ella, si es desacertado, no lo puede cambiar y que el problema lo tienen los demás. Si, en cambio, es una opinión constructiva, debe escucharla y decidir si la pone en práctica o no, pero sobre todo, debes hacerla aprender a ser fiel a sí misma.

 

20 “Calladita estas más guapa / No contestes”

De nuevo coartando su libertad de expresión. Cuando le dices que callada está más guapa le estás enseñando que la belleza de una mujer radica en su sonrisa o en su cara de buena, mientras que cuando habla y expresa sus opiniones e inquietudes o genera debate confrontados a opiniones distintas, está ‘empeorando’ su reputación. Lo ideal es fomentar ideologías, debates y puntos de vista distintos para que ella aprenda que opinar, siempre con respeto, es un punto a favor y no algo que le resta.

 

Dile que no se calle, que opine sin miedo
No potencies su físico por encima de su intelectualidad.

 

21  “No me gusta tu amiga, no te juntes con ella que es muy bruta”

Las amistades de tu hija son un tema complicado de gestionar porque, si bien los adultos calamos rápido la “mala influencia” de algunos infantes, es bueno dejar que nuestras hijas aprendan por sí mismas y, además, podemos aconsejarlas sin estigmatizar la ‘lucha entre mujeres’. Nunca le digas que no se junte con una niña porque es poco femenina o por algún aspecto de su físico, si alguna amiga no te gusta, arguméntale el motivo pero no fomentes la competencia entre chicas, la educación feminista se basa en la sororidad.

 

22 “Las niñas buenas no dicen palabrotas”

Las palabrotas no son correctas, lo sé. A todos se nos escapa alguna de vez en cuando pero, evidentemente, educando a los peques lo ideal es corregirlos cuando usan expresiones mal sonantes. ¿Cómo hacerlo? Fácil, cuando dicen la palabrota, les corregimos explicando “Esa palabra no se dice porque es una falta de respeto, si quieres expresar X, lo puedes hacer con esta otra palabra”. Las palabrotas no son positivas para nadie, ni para niñas “buenas” ni para “malas” porque, insisto, no existen tales niñas. La división y la adjetivación, son un error.

 

Las otras mujeres no son competencia.
La sororidad hacia otras mujeres es fundamental en la educación.

 

23 “Para presumir hay que sufrir”

HORROR. Esta frase es el paradigma de lo que llevamos históricamente las mujeres a la espalda. Siempre depiladas, siempre maquilladas, siempre usando tacones, siempre con sujetador, ¡no transmitas esto a tu hija! Para presumir no hay que sufrir. Primero, ¿por qué hay que presumir? Es HERMOSO ser imperfectas y naturales.  Y, segundo, si quiere presumir, que no lo haga a costa de sufrir dolor. Nada que le duela vale la pena sufrirlo por estar “de cara al escaparate”. Una niña no tiene que estar pensando en tacones, en maquillajes, en depilación ni en nada de eso. Tiene que centrarse en aprender, ser feliz, jugar y vivir la infancia.

 

24 “¿No vas enseñando demasiado?”

La sexualización del desnudo es un problema patriarcal que muchas mujeres tenemos interiorizado. Es muy difícil aplicar de verdad la sororidad y ver a una chica con escote y minifalda sin pensar “menuda fresca” o cosas peores. Nos han codificado para eso. Pero, una vez somos conscientes de que la ropa no implica consentimiento a NADA y que no hay que juzgar a nuestras hermanas-mujeres por cómo se vistan, debes aplicar lo mismo con tu hija en su educación feminista. Sobre todo cuando sea más mayor, ya en la adolescencia, ella decidirá cómo vestirse y tienes que evitar pensamientos y frases como “vas provocando”, “pareces una chica fácil”, “se te ve todo” etc.  Ella tiene que ir cómoda en la ropa que elija y si le gusta una prenda corta u escotada, tiene que sentirse hermosa y segura al llevarla sin que tú la agobies ni la acomplejes.

 

Deja que elija su ropa y se exprese.
Enséñala a que la desnudez no implica sexualización.

 

Leyendo estas 24 frases, parece sencillo no decírselas a tu hija. A lo mejor me estás leyendo y dices “¡si es de lógica!” pero en el día a día no es tan fácil como parece y te aseguro que, en pequeños gestos que quizás tú ni percibes, ella está absorbiendo actitudes y valores que se corresponden con una educación feminista y coartan su libertad.

¿Eres madre? ¿Educas a tu hija desde el feminismo ¿Caes en alguno de estos errores? Si es así, ¡es lo más natural del mundo! Para eso estamos las compañeras mujeres, para ayudarnos entre todas y poder mejorar unidas. Cuéntame tu experiencia como mamá feminista por favor, ¡me encantará leerla! ¿Qué es lo que más te cuesta? ¿Y lo que ya aplicas desde siempre? ¡Deja tu comentario! 😍❤💜✊🏿

 

Imágenes vía Pinterest

EDUCACIÓN FEMINISTA: FRASES ‘PROHIBIDAS’ Y FRASES ADECUADAS
5 (100%) 10 votes

2 comentarios sobre “EDUCACIÓN FEMINISTA: FRASES ‘PROHIBIDAS’ Y FRASES ADECUADAS”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acepto la política de privacidad: Responsable: Anna Kubrick (Anna Sánchez) Finalidad principal: Envío de mis artículos del blog. Legitimación: Consentimiento del interesado. Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo autorización expresa u obligación legal. Hosting de Webempresa. Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, portabilidad de los datos, limitación u oposición a su tratamiento, transparencia y derecho a no ser objeto de decisiones automatizadas. Puedes escribir a hola@annakubrickcontent.com  Info adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre nuestra Política de Privacidad y Aviso Legal. *